The comprehension of your wild woman nature is not a religion, it is a practice, a knowing of the soul. She is intuition, far-seer, deep listener and loyal heart. She is the voice that says: “This way, this way”.
~”Woman who run with the wolves, Clarissa Pinkola.

Mullumbimby es un pueblo campestre, coqueto y tranquilo, pero tiene mucho corazón. Desde hace unos años, una decena de edificios repartidos por sus calles acogen con los brazos abiertos a la tribu del Byron Bay Spirit Festival.  Espíritus sedientos de vibración positiva, de abrazos y de círculos humanos. Mentes determinadas a cerrar los ojos y enfocar la mirada hacia dentro. Agradecidos cuerpos gozando de un marathon energético de 3 días de yoga, danza, tantra, meditación, canto y música.

Y ahí estaba yo, la voluntaria del equipo de limpieza, la rubia de rizos que habla raro, sí, la chica que ha pasado la noche durmiendo en un camastro improvisado en la oficina de registro. Ahí estaba yo, sin conocer a nadie en Mullumbimby, dispuesta a explorar, a ver que se cuece, a regar mi empobrecida naturaleza salvaje. Esto es un breve resumen de lo que recibí:

Abrazo: Acudir a un taller sin saber de qué se trata es arriesgado, lo reconozco. Pero me guié por la intuición de que cualquier cosa que pasara en el pequeño festival tenía que molar. En este caso, me vi sorprendida con un abrazo fraternal de casi una hora con un precioso ser de cuidado acento británico. Es esperanzador para la raza humana comprobar que se pueden compartir tantas miradas, cariño y juegos de manos con una persona que has conocido solo unos minutos antes.

Calor: No había miedo a sostener la mano sobre un hombro, a hablarse mirándose a los ojos, a sujetar la mano del que tenías al lado, a regalar una sonrisa, a preguntar cómo te llamas, a mantener silencio. Estaba lleno de personas abiertas al intercambio.

Ahora: Casi todos los rituales de vocación espiritual u orientados a la exploración interna están basados en la respiración. Inhalar y exhalar, así de simple. Lo primero que hicimos al nacer, lo que nadie tuvo que enseñarnos. Es irónico. Cerrar los ojos y sentir el aire atravesando las fosas nasales como una forma de estar en el ahora, de recordarnos que seguimos vivos en este exacto momento, entre lo que ya ha pasado y lo que está por venir.

Movimiento: Cada noche los músicos invadían el hall principal  y gran parte de nosotros bailamos sin contención. Otros sólo observaban o se tumbaban y escuchaban. Pero nadie actuaba como juez, nadie se sentía juzgado. Era muy libre, entrañablemente inocente.

Regresé a casa 3 días después. Sola, igual que me había partido. Pero había crecido, me sentía más grande, hinchada, estaba super llena de amor.


Fotografías de Tom Jones: www.mrtomjones.com